12.5.07

Radio Jamón

Este año le han concedido a Fogonazos el bien merecido premio al "mejor blog de Ciencia y Medioambiente 2006" de 20 Minutos.
Siempre es una satisfacción que tus amigos del "sidebar" sean reconocidos; el año pasado fué premiado como "mejor blog de ciencia y tecnología 20 Minutos", Tecnología Obsoleta una de mis primeras lecturas blogueras, que en una de sus entradas recomendaba a Fogonazos, desde entonces he sido un asiduo lector de este estupendo blog y nos hemos intercambiado algún que otro enlace.
Para celebrarlo, me permito rescatar de sus archivos este divertido relato:


"A ver cómo lo explico. En mi cocina hay un aparato de radio. A su derecha también hay un jamón, pero eso viene después. El caso es que todos los días, al entrar por la puerta, lo primero que hago es encender la radio, me gusta el runrún mientras me preparo la comida y voy de aquí para allá.

Hace unas semanas la radio empezó a dar problemas, ese tipo de interferencias que no te dejan escuchar ninguna emisora. Si me alejaba de la mesa, el locutor parecía envalentonarse, la emprendía a gritos desaforados conmigo, que no tengo culpa de nada. En cambio, si me acercaba al aparato, la voz del presentador se convertía en un hilo inaudible, tembloroso.

La situación empezó a ser desesperante. Una tarde, moviendo la antena, descubrí que al contacto con el jamón las emisoras volvían a escucharse correctamente. La voz de los locutores era ahora nítida, cristalina, hasta tal punto de que me parecía estar con ellos en el estudio.

Con los días anduve tocando el dial y encontré un montón de nuevas emisoras. Ante mi sorpresa, al menor movimiento de la ruleta, surgían decenas de cadenas en todos los idiomas, francés, portugués y algo que identifiqué como chino. A la derecha del dial, recibía la emisión de la BBC de Londres y sus magníficos programas culturales. Por el centro, incansables voces rusas ofrecían las noticias.

La clave estaba en el jamón. Si la antena dejaba de tocarlo, el aparato volvía a ser una radio normal, más bien mediocre, que recibía las ondas con dificultad. Una noche, N. entró en la cocina y me descubrió escuchando un especial de cantos árabes. Tuve que explicarle lo que sucedía, antes de que me delatara a la policía.

Esa misma madrugada probamos con un fuet, un chorizo ibérico y hasta una bolsa de salchichas. No funcionó. La antena solo parecía adquirir propiedades mágicas al contacto con el jamón. En ese momento comprendí que estaba ante un hecho extraordinario - pensé en acudir a la prensa, en contar la noticia a todo el mundo, como aquel tipo en cuyo jamón apareció la cara de Chiquito de la Calzada.

Sin embargo, después de muchos esfuerzos, logré contenerme. Debíamos mantener la cabeza fría. Estudié con calma cada una de las partes del jamón, la maza, la babilla, el codillo, la punta, sin encontrar explicación al fenómeno. Ahora sospecho que la misteriosa fuerza reside en la pezuña. Allí parece concentrarse todo su poder, basta rozarlo para sentir las interferencias.

Muchas noches, cuando creo desesperar, sintonizo Radio Vaticano. Alguien reza y yo rezo con ellos. Las cosas solo pueden ir a peor. Anteayer, moviendo la pezuña, escuché una conversación de los vecinos. Hablaban de nosotros."

6 comentarios:

Telémaco dijo...

La historia del jamón es cojonuda. Me ha traído recuerdos de cuando tenía 18 años.

Saque el carnet de conducir y mi madre me prestaba su viejo C-8, que me encantaba excepto por el detalle de que no tenía radio.

Entonces conseguí una antigua y la instalé en la guantera, pero el problema es que no tenia antena ni dinero para comprarla e instalarla.

Probé a engancharle un cable que iba de miedo... pero sólo mientras el cable con la mano.

Como no era plan conducir con un cable en la mano se me ocurrió acoplarle una tirita y pegármelo a mi cuerpo (a la altura de los michelines) ... No veas lo bien que se oía, pero lo mejor era la cara que ponían los colegas cuando les llevaba en mi coche y veían como antes de arrancar me enchufaba un cable que salia de la guantera ;)

Por cierto, felicidades. ¿Cuantos has cumplido tú? ¿Somos de la misma quinta?

Muxfin dijo...

Telémaco, Jajaja... muy bueno lo de la antena "telemáquica, la necesidad agudiza el ingenio.
Soy bastante mayor que tú, acabo de cumplir los 54, pero las coincidencias son impresionantes, mi padre también tenía un C-8.

Ángel dijo...

A ver si ésto os ayuda a recordar:

C-8

Muxfin dijo...

¡Jo! Ángel, ya no me acordaba lo feo que era. Aunque entonces nos parecía una maravilla.

aberron dijo...

Jajaja! Gracias por la referencia Muxfin, ya ni me acordaba de la historia. Buenísimo lo del cable, Telémaco; una vez más la realidad supera a la ficción ;-) saludos

Muxfin dijo...

Aberron, como ves, con la historia de Telémaco, le hemos puesto amplificador a tu historia.
Un saludo