22.5.07

Magnetofón asesino

En los comentarios de la anterior entrada, Larsen (gracias) nos daba una clase de su erudición magnetofónica y nos intrigaba con la historia del nacimiento de la grabación magnetofónica.

El primer aparato que utilizó un soporte magnético, fué el Telegraphone, desarrollado por Valdemar Poulsen en 1899. Dicho aparato, utilizaba un alambre de acero como soporte; la calidad de reproducción era mediocre y al requerir gran velocidad, la fiabilidad era escasa. A pesar de esto, la técnica del cable de acero se siguió usando en dictáfonos hasta la década de 1950.

La deficiente calidad de los reproductores de alambre, no los hacía idóneos en usos en los que se requería más fidelidad, como en las emisoras de radio.

El ingeniero alemán Kurt Stille presentó en 1928 una máquina que posteriormente fué perfeccionada por Ludwig Blattner con su versión Blattnerphone, primero utilizada por la BBC (1931) y posteriormente por la radio francesa.
Este "aparatito" utilizaba una cinta de acero de 6 mm. de ancho, un peso de unos 10 Kg. y una longitud de 1500 mts. que limitaba la grabación a unos 20 minutos. Su velocidad debía ser vigilada permanentemente por medio de un disco estroboscópico solidario con el eje de arrastre, y regulada con un reóstato. Esta velocidad era nada menos que de 1,5 m/s . No es difícil imaginar los daños que podía ocasionar la cinta si accidentalmente se salía. El tamaño y los peligros del aparato impidieron que tuviera una difusión comercial.

En 1935 estos aparatos fuero sustituidos por una versión mejorada denominada Marconi-Stille que mejoraba la frecuencia de respuesta, usando cintas de tungsteno de 3 mm. de ancho y un espesor de 0,08 mm.

En el Conservatorio de Artes y Oficios de París hay un Marconi-Stille en perfectas condiciones.

Otro "bicho" de las mismas características es el FWO Bauch de 1928. Capaz de grabar en dos pistas y que fué el primero de cinta sinfin.



Como dice Larsen, cuando los investigadores dejaron de inspirarse en la Metalurgia y se fijaron en la repostería, se dió el paso al mercado de consumo de la grabación magnética. Como prueba, está el texto de la patente que Fritz Pfleumer presentó sobre la sustitución de la antigua cinta metálica por una banda flexible de papel con recubrimiento ferromagnético (1929), en la que puede leerse la siguiente joya: "El polvo de hierro se mezcla con un aglutinante orgánico como azúcar disuelto, melaza o miel. Después de secado, se dejará finalmente a punto de caramelo..."
Esta patente fué declarada nula años después por tener registrado Poulsen dicho procedimiento, pero dió paso al desarrollo del Magnetophon.