29.10.06

La batidora

Distorsiometro
En todos los entornos de trabajo se tiende a usar una jerga sólo entendible por los iniciados. Actualmente esas jergas suelen estar plagadas de acrónimos de palabras inglesas, que pierden el encanto de los motes castizos que se usaban antiguamente.

En telefonía el caso más conocido, y que se sigue usando, es el "chopo", la herramienta enrrolladora de wire wrapping, que ha dado origen a otras palabras como "chipi" (desenrollador), chopear y deschipar (enrollar y desenrollar, respectivamente).
Los ocurrentes de entonces bautizaron así a dicha herramienta, como símil de la segunda acepción de la palabra chopo, nombre como se denominaba al fusil en el servicio militar, un arma personal de la que cada soldado era responsable de su perfecto estado de revista.

Otro de los aparatos con mote era el Distorsiómetro Estroboscopico. Con tal nombrecito, no es extraño que le buscaran otro nombre más familiar y que a la vez describiera su apariencia, por lo que se le llamó "la batidora".

Distorsiometro frontal demoLa batidora se usaba para medir la longitud de una señal o para generar una señal de una longitud determinada, o para medir la distorsión de una señal en las líneas telefónicas. El aparato era realmente curioso, constaba de un emisor y un detector de impulsos y de un motor sincronizado que hacía girar un plato provisto de una lamparita que por efecto estroboscópico representaba la relación entre la apertura y cierre de un pulso (más bién, de una serie de pulsos).
Para una mejor visibilidad del plato, estaba dotado de un parasol retráctil de lona. En la fotografía pequeña se puede observar la simulación de un pulso con una relacióm 60/40.
El aparato era fabricado por G. Cartier a partir de mediados de la década de 1950 y en 1975, todavía formaba parte del equipamiento oficial de las centrales.

Distorsiometro detalle valvula
Se pueden ver más imágenes del interior y el esquema aquí.

2 comentarios:

versafon dijo...

¡Que no se pierdan estas cosas!

Muxfin dijo...

Versafon, desgraciadamente, sólo puedo sacarles un poco el polvo, hacerles unas fotos y volverlas a dejar en su sitio hasta que desaparezcan.